Somos integrantes
de una red internacional de investigadores en Ciencias Sociales,
constituida en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del
Centro de la Provincia de Buenos Aires, con el propósito de articular proyectos
participativos con los pueblos en vías de extinción. La problemática surge a
partir de los procesos sociopolíticos que estamos viviendo en América Latina.
La estrategia global aplicada en América Latina y
particularmente en Argentina para
desintegrar comunidades y pueblos está centrada en el argumento de que las
comunidades y pueblos atrapan, construyen
tramas sentimentales y tradiciones que dificultan ver el futuro, dado que en el núcleo
comunitario la competencia está descartada como fin. En un escenario donde
todos son iguales y entre todos construyen el horizonte del futuro la dinámica
social es lenta y los cambios sociales también, porque el consenso, los
acuerdos, las decisiones colectivas, el disenso incómodo y/o la imposición de
las mayorías del centralismo democrático no son funcionales para la sociedad
que los neoconservadores querían implantar. Por esta razón la libertad de
consumo, la movilidad de pensar y de votar han sido y seguirán siendo por muchos años verbalizadas,
hasta legitimarse dentro de las
distintas comunidades que integran el mundo capitalista.
Producto de lo anterior, la política neoliberal -y
en gran parte la llamada globalización- denostó el pasado, criticó a los
caudillos y viejos liderazgos, sepultó las tradiciones, re-lanzó la
homogenización de espalda a las tradiciones, invisibilizó lo local y posicionó
en la subjetividad colectiva la idea de futuro global, consumo, tecnología y
vida impronta.
Apareció entonces el hombre individual, competitivo,
consumista, desligado de su territorio, sin pertenencia de lugar, sin apegos al
pasado y refractario a toda idea de lo comunitario, lo regional, nacional y su
pueblo.
Paralelamente las privatizaciones, despojos y
reconversión de actividades productivas desmantelaron comunidades enteras,
donde se les sustrajo el mundo del trabajo cuya actividad productiva reproducía
diálogos, tramas, trayectorias, desplazamientos, vida cotidiana e imaginario
social. Desmantelado en su andamiaje socio-cultural, los resentimientos,
frustraciones, conflictos y conatos de violencia se asomaron, los
desgajamientos familiares provocaron diásporas humanas, lejanías y hasta
cancelación de mantener vigente la memoria colectiva de los pueblos.
Hemos detectado diversas experiencias que
transitan los pueblos de Olavarría,
Provincia de Buenos Aires, donde emerge una recuperación del tejido social que
ha repuntado y fortalecido los anclajes locales a través de museos municipales
populares, actividades culturales, lúdicas, ejercicios comunicacionales,
re-valoración del pasado, reposicionamiento de la memoria colectiva y la
participación de los pobladores para refundar sus espacios, desalojar los
miedos y revivir los pueblos y comunidades. Se identifica un proceso, que
consideramos debe ser diagnosticado a través de diversas metodologías, para
facilitar el análisis y el debate con investigadores de diferentes ramas de las
Ciencias Sociales.
La Universidad Nacional del Centro de la Provincia
de Buenos Aires, UNICEN, a través de la
Facultad de Ciencias Sociales y el cuerpo académico internacional
interdisciplinario (CAII) en Antropología,
Comunicación y Cultura propone la
constitución de una Red de
investigaciones sobre Pueblos y
Comunidades en riesgos de
desaparición, en marzo de 2012. El interés fundamental es el de investigar
y desarrollar estrategias culturales y comunicacionales para intervenir e
incidir en las comunidades que están desestructurándose. En estos casos los
andamiajes de anclaje social están en peligro de extinción por la sustracción
del mundo del trabajo, la conversión de cultivos, desmontaje de vías del tren o
represamiento de ríos, que paulatinamente
segregan a la población hasta desterrarla de su territorio y obligarla a emigrar
como desplazados humanos hacia centros metropolitanos o ciudades intermedias.
La importancia de indagar e instrumentar las
estrategias culturales-comunicacionales obedece a una intencionalidad de
recuperar el pasado, reinstalar la memoria colectiva de los pueblos, habilitar
las cajas de herramientas de las tradiciones, mitos, costumbres y leyendas, redimir
la oralidad, fortalecer los lazos sociales, revelar los aspectos significativos
de nuestra historia, re-crear los imaginarios comunitarios y resarcir los hilos
asociativos de la urdimbre social, que potencia la sustentabilidad y
reproducción social de los pueblos.
